puta por una noche

Relato enviado por Paulita

Mi mamá tenia 34 años era una mujer muy bonita en sus 144 cm. había un cuerpo casi perfecto, no delataba sus 5 partos, de los cuales yo era la única mujer. Yo tenía 18 años pero paresia mayor, pasaba por amiga o hermana de ella, de repente porque tenía el busto muy grande, aunque no tenía el cuerpo ni la belleza de mamá tampoco me quedaba atrás.

Mi padre nos había abandonado hacía más de 10 años y muy poco sabíamos de él, por lo que mamá tenía que trabajar para afrontar los gastos de un hogar; vivíamos con mi abuela una señora ya anciana, con un carácter fuerte, disciplinado y muy malicioso, que mantenía a todos en su lugar incluso a mi mamá; pensaba que los hombres tenían sus tarea fuera de la casa y las mujeres sumisamente ocuparnos de ella, a la manera antigua.

Por eso mamá tenía que salir con migo cuando quería escaparse, así mientras crecía me fui convirtiendo en su confidente y amiga. Aunque trabajaba en una fábrica como obrera
A tiempo completo siempre se daba tiempo para salir, claro cuando era niña, me dejaba mientras hacía sus gestiones donde una vecina, después me decía, te vas a aburrir tengo que hacer muchas cosas, mejor visitas alguna amiga y te voy a recoger. Aunque otras hacíamos las compras juntas.

Mamá había quedado en encontrarse con una amiga que no llegaba y mientras esperábamos se detuvo un vehículo al lado de ella, - hola suban, las estamos esperando, mamá llego a susurrarme: “en un ratito finge que te sientes mal y bájate del auto”, mientras subíamos a la parte trasera, pero no pude hacerlo, porque la cosas fueron demasiado rápido y además no quería obedecer esta vez,

El auto arranco rápidamente y casi al instante el piloto de aspecto militar, que tendría unos 40 años o más, dijo con una voz nada cortés:
- todo está pagado, mirando a mamá añadió, por favor no me hagan quedar.
Muy cerca casi a 2 calles nos esperaba en la puerta de un hotel un caballero algo mayor pero más amable, mamá estaba muy nerviosa, no atinaba a decir nada, cosa rara en ella que tenía un genio muy alegre y conversador.

Nuestro acompañante se acercó a la ventana y ordenó al conductor, - primero llévanos a comer algo y luego regresas al hotel, ya sabes boca come y… paga, mientras mamá me pellizcaba, para que siguiera su plan, subió muy calmadamente y se acomodó en medio de nosotras; a estas alturas ya tenía claro que es lo que pasaba, éramos 2 parejas que la íbamos a pasar muy bien.

Mientras comíamos empecé a recordar algunas cosas, como cuando se bajaba en la puerta de un hotel y yo seguía mi viaje rumbo a donde una amiga, o la vez que una Sra. le gritó: “está bien que des de tragar a tus hijos, pero no con el culo, trabaja y deja a mi marido”, o las veces que hallaba condones en su cartera, esta situación me excitaba, de pronto sentí en mi muslo la mano de nuestro acompañante que subía en dirección a la vagina, al verlo tenía la otra mano en la cuca de mamá, quien no sabía que hacer.

Pero cuando llegamos al hotel realmente sucedió lo inimaginable, casi me orino de la sorpresa, no éramos dos parejas, sino que éramos un trío, mamá se me acercó mientras entrábamos al cuarto 132, y me dijo, “perdóname”, en la mesa de noche había un champagne dispuesto creo que se tomó media botella de golpe.
- bueno empieza la acción gritó eufóricamente nuestro anfitrión,
Mamá empezó a desnudarse rápidamente, tratando de protegerme, yo no sabía que hacer, creo que quería llorar, así que me tomé la otra media botella que quedaba.

Primera vez que miraba el cuerpo desnudo de mi mamá y era preciosa, nuevamente una voz varonil sonó mientras se acercaba a mí,
- quiero ver tus tetas, y empezó a desvestirme el talle dejando al descubierto lo que nunca nadie antes avía visto, pero en realidad me estaba excitando, ahora quería ver un hombre desnudo, como sería un pene erecto, y los testículos, empecé a sentir su lengua alrededor de los pezones y luego sus labios que los succionaban a uno y al otro, repetidamente, mientras sus manos apretaban mis glúteos con fuerza, pero me gustaba, me había olvidado de la situación y empecé a desvestirlo, aunque no con mucha pericia sino a jalones, estaba desenfrenada por el champagne, sólo actuaba, quería sexo.

No puedo negar que me asusté al encontrarme cara a pene, era enorme, grueso y duro, y los testículos que decepción, no eran lo que imaginaba, cubiertos por enormes, gruesos y abundantes pelos, instintivamente quise mamarlo, pero al hacer la maniobra vi a mamá sentada en la cama, muy apenada tal vez de ver a su hija hecha una puta, por un rato nos miramos a los ojos, pero ella al ver mi incertidumbre me hizo una señal con la cabeza, como diciéndome sigue, así tal ves conserves tu virginidad. Empecé a deslizar su pene dentro de mi boca, sentí como poco a poco se introducía más adentro, y luego sus jadeos:
- Así chupa, eso chupa, luego empezó a jalar mi cabeza contra su cuerpo, sentí latir su pene que lo tenía tan adentro que me atoraba, pero él no me dejaba retirar la cabeza, y me sujetó de los cabellos provocándome dolor, mi mamá se dio cuenta y vino a acariciarlo por la espalda para ayudarme, y a mí todo esto me excitaba mas, de pronto acompañado de un mugido, se vino, su semen entró a mi garganta y me hizo vomitar.

Me retiré rápidamente al baño, me demoré un buen rato, al salir mamá estaba echada boca abajo y el le acariciaba el trasero y lo que antes se veía amenazador, imponente y enorme, ahora era algo inofensivo e insignificante, pensé que aquí se acababa nuestra noche pero su socarrona voz dijo:
- ven descansa con nosotros.- yo estaba avergonzada con él por lo sucedido, y con mamá porque me había comportado como una cualquiera en su delante, y quería irme de ese lugar, pero como no había otra alternativa me dirigí a la cama.
- vas a acostarte con ropa, quiero ver tu coño, ¿está afeitado?
- no, quieres que se lo afeite, le contestó mamá, que estaba ebria,
- no mejor descansemos un rato, yo ya no soy tan joven y con la mamada que me has dado mujer, me la has irritado. Mamá me jaló del brazo e me hecho a su lado, intentaba seguir protegiéndome, interponiéndose ella entre los dos.

Fatigada me había adormitado, pero los movimientos y los jadeos de mamá, en un instante me volvieron en si, de pronto ante mí una escena que jamás pensé ver, ella con el culo levantado, y él de rodillas, se la estaba tirando por atrás, me deslice hasta el borde de la cama para verlos de cerca, estaban en el piso, su enorme pinga aparecía y desaparecía lentamente, enterrándose entre las nalgas de mamá, instantáneamente ¡que rico!, me empezó a cosquillear la vagina, los muslo y hasta el ano, sentí el peso de mis senos y los pezones me ardían, deseaba un hombre, al compás de los gritos de mamá que retumbaban en mis oídos empecé a masturbarme deliciosamente, sin darme cuenta, y aturdida de placer susurre, aunque no lo crean llena de orgullo:
- ¡MAMÁ ERES UNA PUTA, QUE REPUTA…. UNA GRAN PUTA!
Al murmullo de mis palabras el voltio y al verme masturbando y enloquecida de placer me dijo con firmeza como una orden que no se podía desobedecer:
- ahora quiero tu culo, esto explotó en mi cuerpo, sentí como bajaban mis fluidos por mis muslos, como si estuviera orinando, mientras latiendo se dilataba mi vulva.
Entendí que ella fingía un placer que no sentía, tal vez para que él termine y me deje tranquila o era una mujer muy sumisa en el sexo, cuando él la dejó a medio cachar y se acercó a mi, apuntándome con su enorme pene, parecía decirme prepárate, entonces le di la espalda y me incliné, apoyando las manos en la pared, dejando a su disposición lo que me había pedido, mi trasero, temblaba de miedo me habían dicho que dolía y otras tantas cosas, pero mi cuerpo lo pedía a gritos: penétrenme.

Abrazándome por detrás, él lamía prácticamente mi cuello y su aliento tibio invadía mis sentidos, mientras apretaba mis senos, cada vez con más fuerza, al punto que sentía que iban a reventar, ya imaginaba sentir como ingresaba su pene destrozando todo a su paso, pero sentí la protectora mano de mamá, que me untaba sin exagerar todo un pote de vaselina y luego su dedo introduciéndose muy adentro de mi apretado ano, todas eran sensaciones nuevas pero maravillosas y luego dijo tal vez porque ya nada podía evitarlo nuestros cuerpos y deseos estaban a punto:
- se bueno es su primera vez, esta confesión lo apresuró más y con el pie le dio en empujón que la dejó tirada en el piso, y de un certero golpe introdujo su pene en mí, sentí un tremendo dolor, como si me estuvieran pellizcado en el ano, di un grito y se me cayeron las lágrimas, él dejo de moverse, pero la mantenía adentro, la sentía como un corazón que latía, yo pedía más aunque estaba llorando, y mamá me besaba en la mejilla y acariciaba mi pelo, luego él empezó a moverse afuera adentro afuera adentro, sentía la tensión dentro mi culo que apretaba su pene y aunque el dolor era intenso mas intensas eran las ganas, y empujaba mi culo contra él hasta chocar con sus testículos mis nalgas, empecé a perder el sentido y busqué la boca de mamá hundiendo mi lengua entre sus dientes en un apasionado beso, que me hizo aliviar el dolor producido, pude percibir como mamá se excitaba rápidamente, luego sentí como él expulsaba su semen dentro de mi, parecía que todos mis sentidos estaban en el ano, seguro que no pasó mas de 3 minutos pero para mi fueron horas.

Él se sentó en la cama y yo podía sentir como caía su semen aún tibio por mi culo manchando el piso, y aunque estaba ya relajado sentía el viento frío que entraba por este. Mamá muy excitada me seguía besando y frotando sus senos en los míos, mientras recorría mi espalda con sus manos como que no se hubiera percatado que él ya había terminado; así fuimos avanzando hasta llegar a la cama donde nos seguimos abrazando besando acariciando todo nuestros cuerpos esta vez si gemíamos ambas de puro placer, él estaba tan cansado que no pudo unirse a nosotras el resto de la noche.

A la mañana siguiente él nos despertó serían las 9 de la mañana, y aún estábamos abrazadas, desnudas sobre la cama, ya teníamos que abandonar el hotel. Ni siquiera tuvimos tiempo de bañarnos, al salir yo estaba muerta de vergüenza, me parecía que todos me miraban, pero mamá muy naturalmente caminaba como que nada por aquellos pasillos tu sabes cuantas mujeres y mujerzuelas los han transitado antes que nosotras, camina con la cabeza en alto, que nadie se entere de lo que has hecho aquí, sólo hemos pasado una noche madre e hija. Entonces le dije despacio y claramente
- ¡MAMÁ ERES UNA PUTA, QUE REPUTA…. UNA GRAN PUTA
Y nos fuimos sonriendo, después de tan corrida noche aún mi himen estaba intacto, y no volví a darme de puta, pero no puedo decir lo mismo de mi madre

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