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Relato
enviado por
Lady
Quedamos para ir al cine, a ver la última de Almodóvar. Me gusta nuestro cine. Mi chico me había regalado por el cumpleaños un regalo muy bonito, muy caro y algo que él sabía que yo deseaba… haciendo un esfuerzo ya que ambos somos estudiantes todavía y no tenemos muchas pelas… así, que yo, quería agradecérselo…
Mi forma de vestir es bastante discreta, bueno, más bien clásica, pantalones de pinzas, camisas, bolsos y zapatos a juego… Y sé que a él le encantan las chicas vestidas un poco más informal, más juvenil, como visten ahora, con esas minifaldas negras que enseñan todo, tops cortitos que marcan los pezones… y para darle una sorpresita aparecí así vestida; una mini falda negra, con medias hasta el muslo, unas botas negras hasta la rodilla, una camisa blanca y mi cazadora negra de cuero de Bulberrys; me puse un tanga blanco y me “olvidé” el sujetador…
Cuando me vio llegar abrió los ojos como platos y me dio un beso muy largo… sonreí y le pregunté por las entradas; ya las tenía así que entramos en el cine. Había poquísimas personas allí, ya que era el día del espectador, pero por la semana, así que no sentamos en una de las últimas filas donde casi no había gente. Me preguntó por qué me había vestido así, y le dije que era un regalo para él; me dijo que parecía una puta y sonreí… “¡hoy lo soy!”. No habíamos comprado palomitas ni nada de beber así que le dije que fuese al quiosco, pero me dijo que fuese yo; sabía que me daría un poco de vergüenza, sobre todo porque vivimos en un pueblo pequeño y es fácil encontrarse con conocidos y tal como iba vestida… pero fui.
Al bajar las escaleras del cine, los poco chicos que estaban sentados miraban descaradamente para mí, me sentí incómoda pero… un poco cachonda, ¡me sentía sexy!, cuando subí, me di cuenta de que la falda era demasiado corta y se veía el encaje de las medias… realmente provocadora… teniendo en cuenta que tengo un cuerpo muy bonito; unas buenas piernas sobre todo, y unas tetas de infarto; ninguno prestaba atención a la película… Me senté al lado de Jaime y me sonrió… -“Te comían con los ojos cariño…” Se sentía contento… se sabía envidiado y eso le encanta. La peli empezó y los tres primeros minutos parecía que íbamos a verla, pero poco a poco la mano de Jaime empezó a acariciarme la rodilla, seguía mirando la peli así que yo hice lo mismo; la mano empezó a subir un poco… “¿Llevas bragas?” Le contesté que sí y me dijo que era una pena… así que ni corta ni perezosa y venciendo la vergüenza que me daba, me las empecé a bajar… Jaime me miró sorprendido… “¿Qué te dieron de comer hoy, chica?” me reí… yo ni le había rozado, pero su bulto ya era considerable… estaba súper cachondo…
Su mano seguía acariciándome el muslo, llegando a la ingle y metiendo un dedito para rozar los labios… yo tenía las piernas cerradas y seguía viendo la película; me separó las piernas y giré la cabeza, me hizo un gesto para que no dijese nada y siguiese “atenta” a la peli; me subió la falda y quedé completamente expuesta, en los momentos en los que había más luz temía que alguien girase la cabeza y viese lo que me estaba haciendo Jaime… pero por suerte la peli era más bien oscura… mi coño ya hacía tiempo que estaba empapado y ahora que sus dedos se movían como pececitos se oía el suave chapoteo que producían… de vez en cuando saca los dedos para chuparlos y luego besarme haciendo probar mis propios jugos… Yo seguía mirando hacia la pantalla, pero desde luego mi atención no estaba dirigida hacia allí, sus labios comenzaron a besarme; los míos, el cuello, y cuando descubrió que no llevaba sujetador, se mostró encantado y comenzó a comerme las tetas desesperadamente, me mordía los pezones y yo me retorcía de placer… estaba a punto de correrme; se lo dije en bajito y se agachó, se puso de rodillas y con su lengua empezó a lamerme despacito el clítoris, a morderlo
y en pocos minutos, estallé en un tremendo orgasmo… siguió allí, bebiendo mis jugos, saboreándolos… hasta que se levantó despacio y se sentó, me dijo que no me pusiese el tanga, la película estaba a punto de terminar, y cuando puse mis manos sobre su paquete me miró y me dijo que esperase… me quedé muy sorprendida, y él me dijo que prefería disfrutar plenamente y que faltaban cinco minutos para que saliésemos del cine…
En cuanto salimos me daba la impresión de que todos sabían lo que habíamos hecho, y me moría de vergüenza, además mis piernas estaban brillantes por mi coño chorreante y la sensación del aire que me acariciaba por no llevar braguitas me mantenía excitada… llegamos al coche que teníamos aparcado enfrente del cine, era un pequeño parking público, me empujó contra el capot y empezamos a besarnos… había solo tres coches más que pronto arrancaron y marcharon, así que quedamos solos… abrí el coche y entramos en la parte de atrás; me cogió las manos y con el tanga, para mi desconcierto me las ató en la espalda… luego se recostó en el asiento y se desabrochó el pantalón. Yo jamás había chupado una polla… y él que era mi novio desde hacía siglos lo sabía perfectamente, le miré con cara de reproche y me dijo que se lo debía, me dijo que o eso o por detrás, y la elección me resultó fácil…
Me puse de rodilla, “¡Abre las piernas! Me ordenó, veía mi coñito reflejado en el cristal… al tener las manos atadas mi situación era complicada, no podía coger la polla para introducirla en la boca y todavía estaba un poco blanda así que tuve que lamerla. “Los huevos todavía están no mojados putita”, que me llamase puta me excitó de tal forma que pronto empecé a lamer con ansía, olvidé el asco que me daba y chupé los huevos, lamí y pronto aquella polla estuvo bien dispuesta; empecé a chupar la puntita como si fuera un caramelo, por momentos levantaba los ojos buscando un gesto de aprobación de Jaime y con un movimiento de cabeza me incitaba a seguir, sus manos se posaron sobre mi cabeza y empezaron a marcarme el ritmo, me presionaban contra su miembro haciendo difícil la respiración.
Me empezaron a dar arcadas y con la lengua traté de dificultar la mamada… me agarró por el pelo y me dijo que se estaba enfadando y que iba a chupar una ostia, y con esas palabras me volvió a introducir le polla y terminó follándome por la boca, cuando noté que se iba a correr porque aceleró el ritmo del mete saca, le miré suplicante y sonrió “Vas a tragarlo” y se corrió en mi boca… “No sueltes ni una gota por tu bien, zorrita”, su tono de voz me dio miedo, y ¡me lo tragué todo!
Entonces me desató las manos… me miró y me dijo “¿No querías ser una puta?, pues ya sabes lo que es…” me sentí agradecida, con la cara roja, la camisa desabrochada que dejaba ver unas tetas hinchadas, la falda hasta la cintura mostrando un coño brillante y la boca con un sabor a hombre que…. ¡Me volvía loca! “Esto aún no terminó querida zorra me dijo quitándose del todo el pantalón…”
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