|
Relato
enviado por
El Capi
Somos una familia bastante grande, no me refiero exactamente a mi mujer y mis hijos, ya que solo somos cuatro, pero cada vez que nos reunimos con mis suegros y mis cuñados, formamos todo un batallón.
Fue un largo fin de semana que pasamos en la playa, fuimos en tres carros y algunos llegaron al lugar con otros amigos, pero para el regreso todos nos acomodamos en los tres carros.
Yo me senté al lado de mi esposa en la parte de atrás del segundo vehículo, (algo incomodo no tener vehículo pero que alegría después por lo que paso), comenzó el viaje que tardaría cerca de tres horas, ya había llegado la noche y por la carretera casi no se veía mucho. En esas circunstancias, el vehículo que iba delante de nosotros realizó una parada y nosotros tras el. De este carro bajo mi cuñada, ella hace un par de años quedo viuda y tiene dos hijos, es un par de años mayor que nosotros (me refiero a mi esposa y a mi). Ella viajaba algo incomoda en el primer vehículo y quiso probar si podría viajar en el nuestro. Yo muy solicito le dije que podría sentarse sobre mis piernas, que era el único sitio que encontraría; ella sin pensarlo mucho acepto la invitación y no llamo mucho la atención a nadie por la gran confianza que nos tenemos.
Había transcurrido más o menos media hora desde que salimos, es decir aun faltaba un gran trecho para avanzar. La noche se hizo más oscura y en el vehículo solo se escucha la música del equipo, ya que uno a uno de los pasajeros comenzó a dormitar. Para esto tendré que decirles que todos viajábamos aun con los trajes de baño, el que yo uso, es uno sumamente holgado y una polar, mi cuñadita, usaba uno de dos piezas y se cubría con un pareo. Conforme avanzamos, la verdad que empecé a sentir una sensación bastante caliente, el pareo de Lupe (así se llama mi cuñada) se había levantado y teníamos un roce constante de nuestras pierna y a causa del movimiento del carro, ella ya estaba sentada sobre mi miembro, que sin perder mucho tiempo estaba adquiriendo una erección muy grande. Para esto, Julia, que es mi esposa se había quedado dormida a mi lado y Lupe parecía que también comenzaba a dormir. Esto fue un anuncio para mi que haciéndome el dormido coloque mi mano derecha sobre el muslo de Lupe y la tape con el pareo. Aunque esto último no era de gran necesidad por la noche tan oscura que nos acompañaba. La verdad que pensé que esto quedaría ahí, cuando escuche un susurro de Lupe que me pedía que le frotara mas la pierna porque cada vez se sentía más caliente, esto parece que era lo que deseaba escuchar por que en ese momento deje de frotarle la pierna para dedicarme a su vagina, que la verdad ya estaba bastante húmeda, por lo que retire un poco el bikini que traía puesto y yo saque el miembro, con el apoyo de ella logramos provocar una penetración completa. Era indescriptible y súper fantasioso esta actitud que tomamos, ya que nunca antes habíamos tratado de hacer cosas como estas y encontrarnos en un vehículo en movimiento, con mi esposa a mi lado y mi suegra en la parte delantera.
Utilizamos el movimiento del carro para realizar algunas penetraciones que cada vez más nos llevaban al clímax, era un momento indescriptible, Lupe apoyo sus brazos y cabeza en el respaldar del asiento delantero lo que permitió una mejor penetración, lo único que cubría esta aventura era el pareo de Lupe. Cuando estuve a punto de producir una eyaculación, se lo hice saber y su respuesta fue que se encontraba en esos días de fertilidad y que tratara de no hacerlo por allí. Esto lo tome como una invitación y levantándola algo, coloque mi falo que estaba completamente erecto y duro, en la entrada de su culito, y con un poco de esfuerzo, poco a poco logre penetrarla hasta lo más profundo de su ser. Lupe ya no cabía en si, tenía deseos de gritar, de llorar y reír, pero por desgracia no lo podía hacer, por lo que tuvo sus repetidos orgasmos en silencio. Luego de unos minutos de tener mi falo en el interior de su culito, y gracias al continuo movimiento del vehículo en que viajábamos, tuve una tremenda eyaculación, que la verdad no se donde pudo caber tanto porque ella se apretó tanto a mi que no salio una sola gota de sus entrañas.
Pasado esto, Lupe se separó de mi y con un movimiento realmente atlético volteo y me estampo un beso de agradecimiento y me amenazó de repetir un encuentro entre los dos pero en otras circunstancias. Yo la verdad que estoy esperando ese momento.
Votar Relato
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 Recomienda
este Relato a un amigo
|