La niña mas dulce que existe

Relato enviado por anonimo

Esto comienza desde el aquel glorioso día en el que conocí a esta increíble y dulce chica de nombre Miriam, de piel morena clara, ojos café claros 1.70 de estatura aproximadamente y con las piernas mas bellas que puedan existir. El glorioso encuentro se dio el día en que me mude a mi actual residencia, descargando algunos objetos personales del auto vi. Acercarse a la hermosa chica en compañía de su madre, llegaban de la colegio y el trabajo respectivamente, ella vestía el un uniforme colegial que no dejaba ver demasiado, la falda llegaba debajo de sus rodillas, el suéter verde no dejaba ver absolutamente nada, pero el rostro angelical del que era poseedora no se podía ocultar ni siquiera con la larga cabellera que lucia ella en ese momento. Se acercaron amigablemente hacia donde yo estaba preguntándome si era el nuevo vecino que rentaría la pequeña casa de a lado, a lo cual conteste que si, la madre de la chica pregunto:

- Y tus padres?-
- se quedaron en casa-, conteste
- como, vienes solo entonces?
- si, lo que pasa es que vengo a estudiar aquí por que de donde vengo las universidades no contemplan la carrera que deseo-

Entre tanto, la chica me miraba curiosamente, con una pequeña sonrisa dibujada en los labios.

-no eres muy joven para venir a una ciudad como esta a vivir solo?- pregunto la señora...

- jaja, tal vez- le conteste - pero cuando es necesario ni que hacerle -

- que tal si vienes a comer con nosotras esta tarde, para que no te sientas solo tan de repente -

- si, así puedes contarnos en donde vas a estudiar y algunas cosas de el lugar de donde vienes- dijo la hermosa chica...

- claro será un placer, muchas gracias señora -

Así después de acomodar algunas cosas me presente a la invitación como lo había prometido. Cuando toque a la puerta, esta fue abierta por Miriam, mostrando una dulce sonrisa, vistiendo unos pantalones deportivos y una blusa blanca que la hacían ver muy diferente que horas antes, dejando ver unas hermosas caderas dibujadas por debajo del pantalón, la blusa torneaba de una manera increíble su cintura y unos pequeños pero hermosos pechos que no pude evitar mirar....

- hola!!!, pasa - me dijo dulcemente...
- hola!!! - le dije dándole un beso en la mejilla como saludo....

Pasamos al comedor el cual ya estaba listo para la comida, después de un momento salio su madre con la comida lista, saludándome muy amigablemente. Aquella fue una muy agradable tarde, conversamos de muchas cosas, y entre tanto, comentaron que la escuela de Miriam y el trabajo de su madre estaba de paso entre la universidad a la que asistiría y mi nueva casa, por lo que me ofrecí a llevarlas por la mañana y a recogerlas por la tarde, en lo que estuvieron de acuerdo. La mañana siguiente cumplí con lo acordado, toqué a su puerta para emprender el camino a nuestras obligaciones, ellas salieron de inmediato, Miriam llevaba el mismo uniforme que la tarde anterior, una falda gris a cuadros por debajo de las rodillas y un suéter verde cerrado. Miriam subió en el lugar del copiloto, lo cual creo que no le agrado mucho a su madre, como mi auto es bastante pequeño y además aún llevaba algunas de mis pertenencias dentro, Miriam ajusto el asiento mas adelante para que su madre no estuviese tan incomoda, flexionando las piernas de manera que la conservadora falda subió un poco mas dejándome ver las hermosísimas piernas de las que era poseedora. Así llegamos al trabajo de su madre, donde ella bajo dejándonos a Miriam y a mi solos. Yo no podía dejar de mirar el dulce rostro de esta chica así como las piernas de fantasía que se asomaban haciendo una perfecta combinación con la falda a cuadros y las blancas medias que vestía. Así llegamos a la esuela secundaria donde ella bajo del auto dándome un dulce beso de despedida entre los labios y la mejilla con una sonrisa diciéndome: - te veré por la tarde, no vayas a tardar - di un último vistazo a sus hermosas piernas y seguí mi camino. Así seguimos por al rededor de un año, hasta que un día por la tarde, fui a la secundaria a recibir a Miriam donde ella ya me esperaba apartada de la multitud, sin mas subió al auto y me dijo: -llamo mi madre avisándome que tendrá que trabajar doble por falta de personal, así que no tenemos que pasar por ella-, lo cual abrió en mi mente una perversa idea que, al final del día vería felizmente cumplida. Así llegamos hasta su casa donde ella me invito a pasar, yo le dije que mejor fuéramos a la mía ya que tenia algunas cosas que hacer allí, a lo cual respondió con gusto que si, -solo déjame quitarme esto y vamos- dijo, a lo que respondí: -no hace falta, hoy es viernes, no creo que tengas que cuidar el uniforme hoy-,-jaja creo que tienes razón- dijo, y así nos dirigimos a mi casa. Estuvimos platicando durante largo rato sentados en un sofá, en el cual se podían admirar esas deliciosas piernas perfectamente, entre tanto me quede mirando fijamente sus ojos, lo que la puso nerviosa de inmediato, lentamente me acerque para darle un beso al cual no opuso resistencia sumergí mi lengua entre sus hermosos labios y así pasamos un largo rato, poco a poco fui metiendo mi mano izquierda dentro de su falda hasta llegar a sus pantaletas las cuales ya estaban considerablemente húmedas, así acariciando sus hermosas piernas fui bajando lentamente sus bragas hasta dejarlas al nivel de sus rodillas, seguí por debajo de la falda hasta que llegue a un lindo y ya húmedo coño, el cual acaricié tierna pero lujuriosamente, cuando de repente ella me aparto nerviosa diciéndome que nunca lo había hecho y que quería que fuera algo lindo, a lo que respondí con una caricia en su mejilla, lo anterior me excito de una manera asombrosa, ver esa linda carita pidiéndome que la follara de una manera linda, me prendió como no tienen una idea. Así comencé a besarla de nuevo y a acariciar su húmeda vagina al mismo tiempo que sus piernas, lentamente fui quitando su suéter y su blusa, bese durante algún tiempo so delicado pecho por encima del bra, el cual quite de encima de ella descubriendo sus pequeños pero redondos pechos con unos pezones hinchados de excitación que no pude resistir chupar por largo rato. Cuando llego el momento en el que ya no aguanté mas el dolor que se producía debajo de mi pantalón a causa de la ya muy avanzada erección me quite la ropa descubriéndome frente a ella y ofreciéndole que me hiciera sexo oral, a lo cual se mostró naturalmente confundida ya que era su primera ves, sin embargo, de manera casi instintiva se acerco hacia mi pene abriendo su boca tímidamente, introduciendo mi pene en ella lenta y torpemente pero proporcionándome una placer increíble. Así estuvo durante algunos instantes, pero al pasar de un rato comenzó a hacerlo con mas habilidad, lo cual me puso al cien, ver esa hermosa carita dándome una mamada de aquellas fue algo realmente increíble. Al verla ahí hincada mamando mi verga, desnuda de la cintura para arriba y con las pantaletas a medio bajar, le pedí que subiera un poco su falda para poder ver sus hermosas nalgas (que para ese momento aún eran un misterio visual para mi) y así fue, subió la falda un poco antes de continuar mamando y masturbándome con sus manos dejando al descubierto un par de hermosísimas nalgas, desde esa perspectiva podía admirar perfectamente sus caderas y su cintura también a lo cual no pude resistirme mas, la tomé de los brazos levantándola delicadamente, la tumbé en el sofá y mamé sus pechos unos instantes mas mientras acercaba la cabeza de mi pene hacia su vagina acariciando sus labios, tratando de entrar sin lastimarla, ejerciendo un poco de presión para abrirme paso hacia el paraíso. Cuando al fin logré introducir la punta de mi pene en su ardiente y ajustada vagina, ella soltó un pequeño gemido que dejaba notar el dolor que sentía al recibir mi miembro pero que también delataba placer, al escucharla me detuve un poco, pero de manera inesperada me tomo de las nalgas y me presionó hacia ella para que dejara ir el trozo de carne hacia su interior, cuando al fin logré introducir todo mi pene, estuve ahí sin moverme un momento, disfrutando del calor del interior de Miriam, mirándola a los ojos y preguntándole se estaba cómoda a lo que respondió que si, continué mamando su pechos antes de comenzar a meter y a sacar mi pene de su vagina, hasta que decidí hacerlo lentamente, ella apretaba mi espalda mientras yo metía y sacaba mi falo de su ajustada vagina, lentamente, sintiendo el calor de su linda cueva, poco a poco aceleré los movimientos mientras ella gemía cada ves con mas fuerza, así continuamos al rededor de 5 minutos, después la abrasé y nos pusimos de pie, la apoyé boca abajo sobre la mesa, levante su falda dejando al descubierto su hermoso trasero y penetré su vagina sin ninguna piedad, mi pelvis chocaba de una manera deliciosa contra sus redondas nalgas al mismo tiempo que se dejaban escuchar sus gemidos llenos de placer, ese placer acompañado de su dolor de virgen que a la ves me llenaba de placer a mi en cada penetración, en cada una de las embestidas que daba a su maravilloso coño. Desde esa posición comencé a mirar su ano con atención despertando en mi una maravillosa idea, metí poco a poco un dedo en su ano provocando un gemido especial en Miriam, ensalivando mi dedo fui lubricando lentamente su ano hasta que logré meter dos dedos, y así continué por un rato, saque mi pene de su vagina para meterlo lentamente dentro de su ano, que no fue una tarea fácil pero si placentera al cien por ciento, recargando poco a poco entre sus nalgas logré meter la punta de mi verga en su culo, a lo que ella respondió:

-no!!!!!!!, que haces!!!!!!!, no me la vas a meter por ahí verdad!!!!?-
-no te preocupes, vas a sentir aún mejor que cuando te penetré por la vagina, solo déjamelo a mi-

Ella solo me miró dándome su confianza y recargando la cara sobre la mesa espero la feroz envestida.

-AAAAAAAAAHHHHHHHHHHHH!!!!!!!!!!!!!!!-

Gimió con energía cuando al fin logre meter con esfuerzo la mitad de mi verga entre sus nalgas, no puedo describir el placer que sentí al hacerlo, era realmente algo sumamente confortable, el calor y lo ajustado de su culo era algo que nunca había experimentado, poco a poco fui sumiendo el resto de mi pene abriendo sus nalgas con mis manos, después de varios intentos logré introducirme por completo, solté sus nalgas dejando que estas abrazaran mi pene que hervía de tanto placer, comencé un mete y saca lento en su culo que ella poco a poco iba disfrutando (lo se por los gemidos que poco a poco iban cambiando de tono)

-AAAAAHHHHHH!!!!!!-
-AAAAAHHHHHH!!!!!!-

Gemía Miriam con la cara pegada a la mesa y su falda a cuadros sobre la espalda, yo me aferraba con energía a sus caderas haciéndola ir y venir hacia mi verga, el golpeteo entre sus muslos y mis huevos me excitaba cada ves mas, de vez en cuando amasaba sus pequeñas tetas mientras que paseaba mi verga penetrando una ves su ano y otra su vagina, ella gemía demostrando un placer infinito, hasta que, dentro de su vagina pude sentir un cálido pero feroz orgasmo de su parte, ella se retorcía de un lado a otro con mi pene aún dentro de ella, sus movimientos provocaron la misma reacción en mi, antes de venirme saque mi pene de su vagina y lo metí en su exquisito y ajustado culo en donde derrame toda mi leche a placer, oprimiendo mi cuerpo contra sus nalgas vacíe todo lo que había dentro de mi…….

-aaaaahhhhh-
-mmmmhhhhh-

Exclamaba Miriam dejando su cuerpo flácido sobre la mesa, abrazando mi verga con las nalgas, realmente yo no quería salir de su culo nunca, me quede ahí dentro aún cuando mi pene ya estaba flácido abrazándola por la cintura y besándole los hombros, ella estaba rendida, me salí de su culo y la lleve a la cama donde se quedó dormida durante horas. Horas después recibí una llamada de su madre que me pedía de favor que le avisase a su hija que trabajaría hasta el día siguiente, regresé a la cama y di el mensaje a Miriam, pero ella con una sonrisa en la boca, bajo mi pijama y comenzó a lamer mi verga de nuevo, después de un momento me miro y dijo:

-ahora tenemos toda la noche-

Siguió mamando mi verga por un rato, después la tumbé sobre la cama, junte sus piernas y me las puse sobre el hombro izquierdo, y penetré su lubricada vagina por alrededor de veinte minutos, el golpeteo contra sus hermosas piernas me volvía loco, no podía creer aún que tenia esas hermosas piernas juntas a mi merced, juntas ajustando aún mas una hermosa vagina que podía penetrar a mi antojo las veces que me vinieran en gana, después de eso ella se puso en cuatro, aún vestía su uniforme escolar el cual subí a su espalda para dejar su culo al descubierto y encularla otra ves, metí primero mi verga por su vagina (no podía hartarme de algo así) después embestí su ano de una sola ves……..

-AAAAAAAAHHHHHHHHH!!!!!!!!!!!!!!!!!!-

Exclamo con placer…….

-métemela toda-

-AAAAAAAAAAHHHHHHHHHH!!!!!!!!!!-

-me encanta sentir tus huevos contra mis muslos-

-AAAAAAAAAAHHHHHHHHHHH!!!!!!!-

-me encanta sentir tu cuerpo contra mis nalgas-

-AAAAAAAAHHHHHHHH!!!!!!!-

-sigue así, cógeme hasta que no quede nada de mi culo-

-AAAAAAAAAAHHHHHHHHHHH!!!!!!!!!-

-me mata tu verga entre mis nalgas-

-AAAAAAAAAAHHHHHHHHHHH!!!!!!!!!-

-no pares de cogerme, sigue!!!!!!, sigue!!!!!!-

Aquella hermosa chica que horas antes me había pedido follarla con dulzura se había convertido en una fiera, una fiera hambrienta de sexo, una vagina sedienta de verga. Yo como antes me encantaba intercambiar mi verga entre su culo y su vagina, el movimiento de sus caderas era como el de una experta, no tardamos mucho en alcanzar un escalofriante orgasmo, ahí quedamos los dos rendidos en la cama durante unas dos horas, abrazados y besándonos apasionadamente de vez en cuando, me la enculé varias veces esa noche, la cogí por delante y por detrás un sin numero de veces, lamí y amasé sus tetas hasta hartarme (repito, jamás podría hartarme de sus encantadoras curvas), por fin llego el amanecer y ella volvió a su casa, no sin que antes cogieramos por ultima ves de pie en frente de mi puerta. A la tarde su madre me hizo una invitación a comer en la que ella y yo actuamos de manera muy natural. Hoy en día estoy a punto de terminar la universidad lo cual me llena de satisfacción, pero a la ves de tristeza ya que tendré que despedirme de las ardientes noches con Miriam cuando su madre tiene que trabajar, de sus hermosas nalgas abrazando mi pene, y de su hermosa y angelical carita.

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