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Relato
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Ese sábado a las 8 de la noche éramos 5 chicas en mi casa, preparándonos para ir a bailar, a una bailanta de la zona sur. La verdad es que todas estábamos bastante pilas porque hace mucho que no salíamos.
Esa noche estábamos todas muy alegres, al principio y todavía en casa comenzamos a tomar y escuchar música, fueron tragos elaborados pero después, cuando ya estábamos más “alegres” tomábamos vodka o gancia sin preparar. La cosa es que me puse más que alegre, igual que mis amigas, y nos pusimos a bailar mientras nos cambiábamos para salir. Yo bailaba arriba de la cama en pelotas, solo una tanguita, una de mis amigas se subió a bailar conmigo, ella tenía puesto un pantalón blanco y nada arriba. Entre el alcohol y la música ya no sabía ni qué hacía y sin darme cuenta, estaba bailando apretada a mi amiga. Ella me tocaba y yo la besaba. Nunca había besado a una mujer y supongo que el efecto del alcohol me hizo hacerlo. Me gustó besarla, su lengua y la mía, casi desnudas, tocándonos. Tenía ganas de hacer algo más que besarla, y esas ganas me subían mientras ella me tocaba la cola. Bailábamos agarrándonos cada una la cola de la otra; la de ella era perfecta y la sentía mejor con ese pantalón ajustado.
El resto de mis amigas, al vernos, se engancharon en la “fiesta improvisada” y, al ritmo de la música, se tocaban y besaban. Se nos hacía tarde y, a pesar de estar alcoholizadas y muuuuuyyy calientes, nos terminamos de vestir para ir al boliche.
Mis amigas se veían bárbaras, una más putita que la otra, pero yo estaba perfecta, me había puesto una pollera gris, muy corta, una remera negra ajustada que mostraba mi ombligo, unas botas negras altas y lo de abajo, es decir, la ropa interior, era una tanguita negra, chiquita, bien apretada, y un corpiño igual. Lo mejor era cada vez que me agachaba, aunque sea un poquito, se me veía toda el culo apretado con la tanga. Bien puta. Es re loco como el alcohol, las ganas de desenfrenarse después de una semana de aguantar cualquier salame y besuquearse con amigas hacen que una putita como yo se transforme en la mejor puta para el fin de semana. Esa noche lo quería todo. Ya estaba caliente después del manoseo en casa asi que ahora quería que me la pusieran y, si era dentro del boliche, mejor.
Cuando entramos al boliche, para evitar hacer la cola porque estaba lleno de gente, me acerque a uno de los patovicas y mientras le pedía que nos dejaran pasar, con la mano le tocaba la pija. Al toque se le puso dura y quedamos en encontrarnos adentro como para que le pague el favor. Al darme vuelta, y solo para calentarlo más, me agache un poco para que viera mi tanga, y con mi sonrisa de putita, entramos.
El boliche estaba a pleno. Había una fiesta que era de una piba que se recibía y entre todo lo que organizó, contrató a unos strippers. Cuando estos flacos salieron pidieron que una chica los acompañara y, cuando me vieron, me pidieron que suba a bailar con ellos. Yo estaba en el medio de ellos dos y les tenía que ir sacando la ropa mientras bailábamos. Ellos, mientras tanto, me manoseaban y a mi me encantaba. Empecé a bailarles, meneando la colita por sobre sus pijas, y ellos me metían sus dedos entre mis tetas y mi culito. Les sacaba la ropa y les tocaba el cuerpo. Ellos estaban al palo viéndome bailar y yo estaba re caliente viendo semejantes pijas. Siempre pensé que los strippers hacían algo como para alargarse la poronga pero estas eran reales, grandes, largas e hinchadas. Que ganas de que exploten en mi cara!!! Cuando ya no tenía más ropa para sacarles, ellos me sacaron la remera y yo lo único que quería era que me la metieran, ojala los dos juntos, uno por la concha y otro por el orto. Y así pasó. Terminó el show de estos flacos y bajé con ellos. Me dijeron:
-la verdad es que bailas muy bien... sos una puta?. Yo les dije:
-si, soy puta , pero esta noche quiero serlo mucho mas aun. Me la quieren dar ? porque yo la quiero recibir. Los flacos ni lo dudaron y me fui a una especie de camarín que hay en el boliche. Había unos espejos, un sillón bastante largo y se escuchaba la música de afuera. Me dijeron que por que no les bailaba un poco a ellos ya que siempre tenían que bailar pero nunca veían un show. Yo me renegué, pero a la fuerza me hacían lo que ellos querían. No se olviden que yo hago todo por dinero.
Me querían tocar pero yo no me dejaba, y eso los calentaba más. Ya tenían la pija afuera y se la tocaban, no daban más. Me saqué la pollera y me quedé con la tanguita. Tenía toda la concha húmeda, y ellos todos al palo. Me dijeron:
-agáchate y chúpalas. Queremos ver como te metes las pijas en la boca. Entonces, agarré las 2 pijas, una con cada mano, y las chupé, les pasé la lengua, me las pase por los labios, y las seguí chupando. Sentía como se crecían cada vez más y lo que esperaba era tragarme todo la lechita de los dos. Pero no fue así, me subí arriba de uno, metiéndome su pija en la conchita mojada. Empecé a saltar arriba de la pija del flaco. Apenas me entraba, era muy grande. El otro flaco, se puso atrás mío, y tal como yo quería mientras estábamos bailando, me metió la pija en el culo, abriéndome bien la colita ,asi entraba toda la poronga. Estaba siendo doblemente penetrada! Era el sueño de siempre, pero no pensé se daría en una noche de joda con mis amigas. No lo imaginaba, pero la previa en casa mostró lo puta que soy y esa noche lo estaba mostrando públicamente.
La estaba pasando bárbaro. Me sentía una puta bien penetrada, con dos chotas adentro, gimiendo y gritando, en un boliche. Antes de acabar, los flacos sacaron sus pijas y me agacharon mientras ellos se pajeaban y yo abría la boca para tragarme toda esa leche caliente. La leche me chorreo hasta las tetas. Que bueno sentirlas calentitas!. No se por qué pero antes de irse, los flacos me dieron $50.- y me dijeron "por el polvo”. Habrán pensado que yo era una prostituta? Que bueno...adivinaron!
Volví a la pista, a seguir meneándome porque para mí la noche no había terminado. Vi a mis amigas, bailando entre ellas y con unos flacos, pero quise cortarme sola. Fui a la barra y me encontré con el patova de la entrada. También era barman. Me dijo:
-tenemos algo pendiente, te acordás?. Y yo le dije:
-si loco, cuando quieras. Me hizo una seña para que pase del lado de la barra, del lado en donde el estaba, y me hizo una seña con la mano señalándome su verga. Me agaché, le bajé el cierre del pantalón y se asomo ese trozo de carne perfecto; tenía una verga mejor que la de los 2 strippers juntos. Otra vez me puse a chupar.
El preparaba tragos y yo le tiraba la goma. En un momento me paró y me dijo:
-vamos a bailar un rato, quiero que me muevas ese culito que me mostraste en la entrada. Nos pusimos en el medio de la pista a bailar. Yo le apoyaba mi culo en su pija y el me agarraba las tetas. Le dije:
-quiero que me la pongas ahora, acá, en medio de la pista, y quiero que me la des por el culo. El patova se puso loco. Sacó la pija, me levantó la pollerita, me corrió la tanga y me la metió en el culo. Me estaban culeando en un boliche, entre toda la gente. Bárbaro!!! Aunque esperaba que este me dejara más de $50.- ojala $100.-, porque estaba bueno coger y recibir dinero a cambio.
Una de mis amigas, la que bailaba conmigo en la cama, me vio y se dio cuenta de que me la estaban poniendo, y se acercó y me dijo:
-se nota que te está culeando, quieres que me quede así te tapo un poco?. Y yo le dije:
-si, quédate, pero baila conmigo, bien cerca.
Entonces, empezamos a bailar, y ella me empezó a tocar. Entonces yo estaba siendo culeada por el patova y mi amiga, la muy putita, me pasaba la lengua por los labios, asi que me la transé. En ese momento estaba muy excitada: quería cogerme a mi amiga y chuparle la pija al patovica. Así que les dije a los 2 que nos fuéramos a los reservados, que estaban arriba. Subimos y me senté en uno de los sillones. El patovica sacó la pija otra vez y se quedó parado para que yo se la chupe. Mi amiga me sacó la pollera, se agachó y me chupó la concha. Acabé por 2da. vez (ya había acabado antes, cuando los strippers me cogian), pero tenía ganas de una tercera, así que le dije al patova que se siente en el sillón, yo me senté arriba de el, haciendo que me la ponga por la conchita. Mi culito quedó expuesto y le dije a mi amiga que me pase la lengua y me meta los dedos en el culo. Mi amiga me chupaba el culo, el patovica me cogía por la concha y yo estaba hecha una puta de cuarta.
Cuando acabamos, ya no estaba para más. La noche había sido muy larga pero muy placentera. Me fui del boliche mas prosti de lo que soy y con ganas de repetirlo cada fin de semana.
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