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Relato
enviado por
VESTIA
teníamos 17 años cuando nos conocimos por primera vez mi prima era mas alta que yo y le gustaba ponerse unas minis que se le vía el alma, una mañana cuando ingresaba al baño encontré a mi prima probándose unas braguitas que se había comprado si pensar en lo que sucedía dentro del baño ingrese y mis ojos vieron lo mas hermoso que jamás había visto un culito rosadito por su tierna edad y bien duritos, ella giró y en vez de molestarse me dijo que si me gustaba las braga que se ponía yo atine a que decirle que sin ella se veía mejor, ella sonrió se quito la braga y me dijo así, si te gusta verlo si no me molesta que me veas si a ti no te molesta enseñármelo sin demora saque mi palo y se lo puse en las manos, ella miro y toco con tanto cariño que comenzó a ponerse de rodillas sin darme tiempo a acomodarme sentí sus labios en mi pene y como lo chupaba, después de rato se paro y me dijo te toca, separó sus piernas y me enseñó su hermosa conchita tan tierna bien rosadita, hice lo mismo me arrodillé y le comencé a succionar sus ricos labios, ella gemía y se retorcía me cogía por la cabeza y me apretaba mas, mas, mas tu lengua métela, métela giró y separó sus nalgas, ahí también quiero saber que se siente, separé mas sus nalga y comencé a lamer su rico culito, ella jadeaba de placer mientras le metía el dedo por su orificio que apretado se sentía, me paré y sin pensar en otra cosa comencé a colocar mi palo en su culito, ella se inclinaba cada vez mas separando sus nalgas, mi cabecita comenzó a entrar poco a poco, ella decía despacito papi despacito y ahí no mas, ya no sin hacer caso de su pedido la penetre sin parar ella mordía la toalla empecé a metérselo y sacarlo cuando de pronto ella comenzó a moverse poco a poco, si mételo mas , mas ahí, si ahí mismo mi primito querido te amo a pesar que me has hecho gritar de repente escuche un ruido, salí apurado dejando a mi prima en cuatro ese día escape todo el día a la calle pensado lo que había hecho, en al noche cuando llegue no había nadie en casa subí a mi cuarto y la encontré dormida en mi cama cuando me acostaba despertó y me abrazo y me dijo siempre seré tuya cuando tu quieras y comenzamos de nuevo y la desvirgue total mente, de ahí siempre nos encontramos o tratamos de encontrarnos a escondidas de nuestras parejas por que si mi esposa se entera me mata. Chau cuídense
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