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Relato
enviado por
melisa
Ya les conté como fue la historia de mi primera vez con el profe de inglés. Ahora les contaré como fue nuestro segundo encuentro: Después que me desvirgó en su casa, solo pensaba en él y me masturbaba todos los días a pesar del dolor que me provocó la penetración de ese inmenso pollón en mi chochito. Me parecía raro que no me buscara en la facultad, después de ese hermoso y doloroso momento. Un día me lo encontré en la biblioteca, yo estaba sola, él se acercó y me dijo al oído muy suavemente, estoy enamorado de ti y se que tú también lo estás, pero ya no aguanto más. En ese momento aproveché para decirle que mis padres se irían de vacaciones la semana entrante, y que era la instancia para volver a estar juntos. Nos pusimos de acuerdo para vernos en mi casa el sábado siguiente a eso de las nueve de la noche. Ese día llegó a la hora acordada y venía más hermoso que nunca, yo lo estaba esperando con una blusa muy provocativa en que mis pechuguitas se mostraban bastante, llevaba puesto un mini bikini, rojo, transparente, que fui a comprar a la tienda ese mismo día para la ocasión, claro que el no lo sabía. Al entrar me abrazó y me besó como ya me había besado antes, haciéndome flotar en el aire, yo inmediatamente me excité o ya estaba excitada solo al verlo así que lo besé hasta que él comenzó a besar mi cuello y a meter su dedo en mi boca, luego toco mis pechos los saco de mi corpiño y los chupaba jadeante. En ese momento le dije que fuéramos a la cama que allí, estaríamos más cómodos. Me tomo en brazos y le indiqué la habitación, allí me tendió y me quitó la ropa dejándome en ese diminuto bikini transparente que quería mostrarle, al verme así, se desnudó completamente y pude ver nuevamente como esa inmensa verga estaba tiesa y dura, la puso entre mis pechuguitas y me la frotaba hasta hacerla llegar a mi boca, la que poco a poco la fue chupando hasta hacerlo venirse y quedar llena de fluidos. Su verga permanecía tiesa y buscó afanosamente mi tanguita me puso de pie en la cama, me quito mi bikini, abrió mis piernas y comenzó a chuparme el coñito tan rico, hasta hacerme venir, luego me pidió que me sentara en su gran verga, sabía que me iba a doler pero estaba tan excitada y lubricada que me volví hacia él y me introduje lentamente ese rico pollón, sentía como mi chochito se iba llenando con esa gran masa de carne que me hacía jadear y gritar de dolor nuevamente, pero eso fue solo al principio. Yo estaba encima de él y me bombeaba hacia arriba, haciéndome gritar con cada clavada, luego comenzó a darme más rápidamente, y comencé a sentir un gran placer, le pedía más y más hasta que rico fue la primera vez que sentí un gran placer. El todavía tenia cuerda, así que me volteó me puso en cuatro patitas y me volvió a introducir la vergota hasta el fondo, hasta sentir como sus huevos golpeaban mi culito me folló tan duro hasta venirse y llenar mi cuerpo de fluidos. Esa noche hicimos el amor varias veces y ya mi coñito no me dolía, solo sentía placer cada vez que clavaba en mi ese inmenso pollón.
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