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Relato
enviado por
Romero
Me dispongo a contarles lo que me sucedió este mismo verano. Mis padres tomaron vacaciones y yo me tuve que quedar en casa estudiando las asignaturas en suspenso. Eso de quedarme en casa solo todo el mes de agosto no me desilusionó mucho, ya que en casa, (vivo en un chalet) tengo piscina y en la playa no conocía a nadie, así que no me quejé y me quedé.
Mis padres sabiendo que soy algo desordenado decidieron que la señora que limpiaba en casa se quedase y viniera a casa unos días a la semana para ordenar y limpiar todo aquello que yo manchaba.
Esta señora tendría unos 40 y tantos años, era alta, corpulenta, pelo largo negro, grandisimas tetas y un gran culo y a través de los pantalones podía ver que llevaba puesto tanga, cosa que me daba mucho morbo pensar que le gustaba la lencería fina.
A mi siempre me gustaron las mujeres maduras, pero nunca pude “probar” un cuerpo así. Esta mujer se llamaba Inma y era realmente espectacular con un morbo tremendamente excitante.
Inma solía llegar a casa sobre las 8 de la mañana cuando yo aún dormía, cuando hoy que llegaba yo me levantaba, desayunaba y me ponía a estudiar para que no les dijese a mis padres que no estudiaba. Una mañana me quede sin tabaco y me dirigí a pedirle un cigarrillo, y ella me contestó que fuese al coche a buscarlo que lo tenía allí.
Al coger el tabaco del coche mi sorpresa fue que…encontré una entrada para ¡un festival erótico! El pensar que le gustaba el sexo hizo que me pusiera como una moto e hice volar mi imaginación. Cuando ella se marchó me masturbé pensando en ella y en lo que disfrutaría en este tipo de espectáculos.
El verano en Murcia es muy duro, mucho calor, por lo que normalmente dormía en bañador o en boxer, pero apartir de ese día decidí dormir desnudo y dejar la puerta del cuarto abierta para que ella pudiese verme desnudo.
La mañana siguiente al oír que llegaba me puse en posición para que ella desde la puerta me viese totalmente desnudo, yo me hacía el dormido, pero miraba con disimulo a la puerta para ver cual era su reacción y mi sorpresa fue que al verme, se quedó mirando y se mordió el labio de forma muy sexy. Esto hizo que mi polla creciese de forma vertiginosa.
Al rato salí de la habitación solo con los boxer lo que dejaba notar que mi pene estaba totalmente tieso y era abultado. Ella nada más verme dirigió su mirada a mi polla, lo que hacía que esta fuese creciendo cada vez más, hasta el punto que la cabeza de la polla salió del boxer (me mide 20cm).
Yo me hice el loco y me senté a desayunar, las vistas eran hermosísimas, ella llevaba unas mallas negras ajustadas, una camiseta que dejaban ver todo el volumen de sus hermosos pechos y…un tanga que se le marcaba entero gracias a ese culazo que ella tenía. Yo no aguantaba más y quería ir más allá.
A media mañana me metí en el baño con intención de masturbarme y pegarme una ducha, pero me lo pensé mejor y decidí exhibirme un poco. Me adentré en el baño y a caso hecho dejé las toallas fuera para que cuando tuviese que secarme o bien salía desnudo por la casa con la excusa de que se me olvidó la toalla o bien la llamaba.
El pensar en eso me produjo una gran excitación. Al final decidí llamarla y que fuese a darme la toalla y así lo hice:
- ¡¡¡Inma!!! Se me olvidó la toalla, ¿serías tan amable de traerme una? - Claro que si ahora mismo. Contestó ella.
Yo estaba excitadísimo esa situación seria la más morboso de mi vida sin lugar a dudas.
Llegó, tocó en la puerta y casi sin entrar, dijo:
- aquí te la dejo, ¿vale?
A lo que yo rápidamente le contesté que no, que entrase por que si no al ir a por la toalla lo dejaría todo perdido de agua. Ella sin rechistar dijo que estaba de acuerdo que si no le tocaría a ella luego limpiarlo, entró y mi sorpresa fue que no apartaba la vista de mi pene y dijo:
- que fácil es alegrarle la vista a una mujer como yo en un día de trabajo, jejejeje.
Todo esto sin quitar la vista de mi polla, lo que hizo que tuviese una erección al instante. Yo la miraba y me reía con ella, me dijo que tenía una polla muy linda y salió del baño.
Yo no aguanté más y me tuve que masturbar, no duré mucho y me corrí como nunca lo había hecho antes. Hay me dí cuenta que me encantaba exhibirme.
Al salir del baño únicamente llevaba puesto unos boxer que dejaba notar mi abultado pene. Ella me miraba con picardía y me dijo que las mujeres tenían que estar contentas conmigo ya que estaba bien dotado, y me confesó que por las mañanas me miraba cuando dormía y que se excitaba y más de una vez tuvo que entrar al baño a desahogarse.
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