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Relato
enviado por
Humeda
Cuando estaba en la universidad, un día un desconocido se acercó a mi y comenzamos a platicar a los pocos minutos se acercó mucho a mi y empezó a tocar mis senos, aunque yo nunca había tenido sexo con un extraño eso me fascinó, sin muchas palabras de por medio, me llevó hacia unos de los jardines de la universidad entre los arbustos y matorrales me hizo sexo oral, mi primer e inolvidable sexo oral.
En esa oportunidad tuve una corrida deliciosa, él saboreaba mi líquido y me decía que mi sabor era delicioso que sabía a mango.
Como muy cerca de ahí era el paso de los estudiantes, no pudimos estar mucho rato tendidos, nos pusimos de pie, y cada quien tomó su camino pero no sin que yo antes le haga una mamadita a el. Yo lo volví a ver algunas veces, pero ya no quise repetir la experiencia.
Busqué otros desconocidos, eso es lo que realmente me excitaba en esa época pero nunca se compararon con el primero. Me gustaba tener esos encuentros casuales muchas veces pero siempre con un hombre diferente, nunca se repetía ni el lugar ni la persona porque perdía ese encanto que era lo que a mi me excitaba, follar con tíos que nunca había visto.
Ahora me follo a mi novio y a cualquiera, no importa si lo conozco o no, la única condición que les pongo siempre es que me hagan una mamadita.
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