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Relato
enviado por
Mormon43
En la playa, el silencio se rompía con breves palabras. En principio,
no somos mas que dos desconocidos que, después de varios cafés juntos
en las últimas semanas, tan sólo sabemos que en nuestras vidas
compartimos mucho: ideas, sueños, formas de entender y ver las cosas
y...lo que nos queda por saber.
Entre otras cosas y, como objetivo mutuo, el deseo de conocer cada
poro de la piel del otro... y así las palabras se convirtieron en
gemidos que, muy lentamente, invadían aquel coche en el que nos
encontrábamos.
Acercándose despacio, con un cierto temor, rozo mi piel con su
mano... una mano suave y firme que dio forma a los besos con los que
iría acariciando mis pechos que se encendían y rogaban por sentirle,
esos besos prepararon el placer y convirtieron mis piernas en dos
pilares mojados... deslizando su mano por mi piel hasta llegar a mi
cuerpo, penetrando en mi... haciéndome volar por un segundo, el
primer instante en que sentí su contacto en lo mas profundo de mi
ser.
Mientras, húmedos besos me cubrían... mis labios se fundían en los
suyos..., todos mis labios ardían y se llenaban de deseo, el corazón
latiendo fuerte, cada vez mas, marcando el ritmo de los impulsos que
en mi interior él rasgaba.
Los cristales empañados, mostraban la pasión encendida que no
podíamos ni queríamos parar, muy al contrario, cada vez el deseo era
mayor... a cada momento los besos eran mas profundos...besos que yo
deslizaba hacía él, empapando su cuerpo sin miramiento ...todo su
cuerpo, todo.
En mi boca su cuerpo prolongado, deslizando mi lengua por él,
entrando y saliendo, despacio, muy despacio, mientras cerraba los
ojos, apretando fuerte los párpados, cubriendo el placer extremo al
acompañar a mi boca mis dedos que le acariciaban y ayudaban a dar
forma al movimiento continuo, simulando lo que en breve estaría por
llegar...así, sin pensarlo, el acercamiento es mutuo y con el camino
hecho, con la senda abierta y totalmente preparada...entró en mi. Fue
abriendo mi cuerpo con la facilidad de un río que tan sólo sigue el
cauce ya marcado...y fui sintiéndole cada vez con mayor profundidad,
con mayor placer, gimiendo y gritando de placer con la frecuencia de
sus movimientos...fuertes y suaves a la vez, profundos, mas profundos
a cada momento y mi cuerpo se estremecía de placer...cubierto con un
manto del sudor mas dulce, se entrelazaba con el suyo...era uno...
llegando al fondo sin pausa, alcanzando el máximo grado de
placer...doliendo, incluso, con un dolor maravilloso que quedaba
reflejado en mis ojos...
En lo más hondo, lo máximo, la culminación de todas las sensaciones,
los calientes fluidos de mi cuerpo le facilitaban el contacto y
llegaban a impregnar el asiento en el que me encontraba. Después, un
giro, un cambio de lugar que me permitió formar suaves círculos con
él, círculos que a su vez subían y bajaban sin parar, sus manos en mi
cuerpo resbalaban... encima de él parecía alcanzar el cielo, sólo un
fuerza que en mi interior empujaba y me mantenía allí, me atrapaba y
volvía a empujar, así una y otra vez... hasta que dentro de mi no
sólo se retorcía parte de su cuerpo sino que su placer estalló poco
después de que lo hiciera el mío pues mientras le sentía dentro los
labios de mi placer rozaban su piel...
Después, el silencio, una leve sonrisa mostraba la sensación
alcanzada en aquellos momentos, luego...abrazados, impregnándonos el
uno del otro...pensamos el tiempo que pasaría hasta volver a ser
uno...hasta que volviéramos a unirnos en un mismo cuerpo, él dentro,
muy dentro de mi y yo...siendo suya...
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