Góticas: Lesbianas Y Folladas

Relato enviado por Shakk

Aquella noche tocaba arrasar. Por ello se arregló al máximo, siempre fiel a su estilo gótico que tanto le gustaba. Un vestido corto y negro, con medias de rejilla y botas del mismo color. Un maquillaje cargado y sensual; y abalorios de toda clase: Una cruz de revés al cuello, pinchos en las muñecas, una cadena por cinturón... Estaba perfecta. Ella y su mejor amiga, de estética similar, salieron aquella noche de marcha. Una noche que nunca olvidarían. Su última noche.
Sus nombres eran Alma y Luna.

Su intención era encontrar un par de chicos y triunfar a lo grande esa noche. Para eso, una vez terminado el botellón, sobre las 2 de la madrugada, se dirigieron al garito llamado \"El Satán\", aunque no había aningún letrero indicador sobre la estrecha puerta, que conducía a una atestada estancia donde el aire que se respiraba era humo puro.
Sin embargo, no había ningún chico que mereciera la pena. La mayoria eran moteros barbudos y gordos, muy apartados del ideal de hombre con el que pensaban hacer la noche.
Bajo el atronador sonido del Heavy Metal, Alma intentó hacerse oír:
-¡Tengo que ir al baño! ¿Me acompañas?
-¿Qué?
-¡Que vengas! - Alma la cogió del brazo y la llevó hacia la parte final del local. Para su desconcierto, sólo había un aseo, para hombres y mujeres. No tuvieron más remedio que entrar. Había un par de urinarios cuyas puertas no estaban arrancadas, así que entraron en uno.
-Sujétame el bolso y la puerta, ¿vale?
-No puedo, tía - Luna sonreía estúpidamente.
-¿Qué dices? ¿Por qué no puedes?
-Estoy muy borracha... y muy cachonda -soltó una carcajada y le guiñó un ojo.
-Déjate de tonterías. -Alma le empaquetó su bolso y se dispuso a hacer equilibrios para orinar, con el vestido remangado, el tanga por las rodillas, e intentando no tocar nada. Por alguna razón, le resultaba incómoda la mirada de Luna clavada en su entrepierna mientras meaba.
-Ya está, puedes mear tú ahora si quie... -. No pudo acabar la frase. Al levantar la cabeza, los labios de Luna estaban pegados a los suyos. Quiso separarse, pero nu pudo. Su bolso cayó al suelo y sintió una mano buscando en su entrepierna. Abrió la boca intentando decir algo, pero sólo consiguió que la lengua de Luna entrase en su boca en busca de la suya.

Comenzó a sentir algo que nunca había experimentado en sus 18 años de vida. Nunca había besado a una mujer, y tampoco se había sentido tan plena, tan húmeda.
Mientras pensaba esto, ambas mujeres se habían desprendido de sus vestidos, quedando sólo con sus medias y sus botas de tacón. Alma siempre había envidiado los pechos de Luna, pues no sólo eran grandes, sino que estaban duros y derechos, como si fueran operados. Y ahora los estaba tocando, mientras se besaban apasionadamente. Y le gustaba. Y deseaba perderse. Y lo estaba haciendo.
La mano de Luna acariciaba su mojado sexo, mientras las suyas jugaban con los pezones erectos de Luna. Unos instantes más tarde, Luna cogió una de las manos de su amiga y la introdujo en su boca. Entonces, se acercó más a ella manteniendo firme la mano de Alma. Cuando Luna estaba a escasos centímetros de ella, su mano se humedeció completamente. La retiró, y el vómito de Luna cubrió su torso desnudo. Olía a alcohol, y prácticamente era sólo bilis. Normalmente, la situación la horrorizaría, pero estaba fuera de sí. Cogió parte del vómito con sus manos y lo saboreó bajo la mirada de Luna. Luego, con los restos que le quedaban en la mano, se acarició el clítoris el cual notaba más grande que nunca.
-Ahora tú. Vomítame a mí.
No lo dudó. Metió su mano en la boca y vomitó sobre Luna, que se masturbaba ágilmente, sonriendo.
Alma se sentó en el urinario y dejó que su compañera la lamiese. No tardó en alcanzar el orgasmo, el más duradero de su vida; Luna, con la cara empapada de la inusitada eyaculación de Alma, no tardó en llegar también al clímax bajo los ágiles dedos de su amiga.

Se vistieron, sin lavar su cuerpo, y abrieron la puerta. Fuera, dos hombres las miraban, y sonreían.

¿Leviatán y Lucifer? Esos no eran sus verdaderos nombres. Pero daba igual. Eran dos moteros de los que antes no les gustaban. No les importaba. Querían más.
Las llevaron hasta el apartamento de uno de ellos. Alma no podía pensar con claridad. Sólo quería disfrutar.
-Chupadnos la polla, nenitas.
No lo dudó; accedió de buen gusto: Minutos más tarde, disfrutaba del sabor del semen mientras, a sus espaldas, el hombre que se hacía llamar Leviatán la embestía rapidamente. Lo mismo le ocurría a Luna.

Pero, después de que Leviatán acabase, todavía no alcanzara el orgasmo.
-Quiero más...
Luna se abalanzó de nuevo sobre ella, y se dejaron llevar delante de los dos hombres, ya agotrados, y que comenzaban a enojarse antes las exigencias de las jóvenes.

Uno hizo una llamada con su móvil. Cinco minutos más tarde, otros cuatro hombres aparecieron. Por primera vesz en la noche, Alma sintió una pizca de temor. Pero pronto se disipó cuando comenzó a disfrutar de que la usaran como un juguete. Recibió a dos de ellos, uno por delante, y otro por detrás, a la vez, mientras saboreaba el miembro erecto de un tercero.

Se olvidó de su amiga. Perdió la cuenta del número de veces que alguien se corría dentro de ella. Perdió, también, la noción del tiempo, y de las ocacsiones en las que alcanzó el orgasmo. ¿Cuatro, cinco? Lo cierto es que los seis hombres que habían disfrutado de ella en varias ocasiones cada uno estaban ya agotados.
-Quiero más...
Comenzó a masturbarse antes sus ojos. Su cuerpo estaba cubierto de semen, sudor y restos de vómito. Apestaba a alcohol y a tabaco. Pero no quería parar. Pero... ellos no seguían.
-¡No me dejeis a medias, malditos hijos de puta! ¡Folladme otra vez, barbudos de los cojones! -Volvió a alcanzar el clímax al decir estas palabras. Ya no eyaculaba, y el dolor que sentía en varias partes del cuerpo sólo la ponía más y más cachonda.
-¡Ésta sí que te va a follar, niñata! -Uno de los barbudos sacó algo de su chupa...
Al día siguiente, dos mujeres aparecían muertas en un apartamento supuestamente abandonado, con varios tiros en pecho y cabeza, y con indicios de haber sido violadas. Pero las investigaciones resolvieron que no había abuso sexual.
Sólo habían sido asesinadas.

Votar Relato
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10

Recomienda este Relato a un amigo

Tu nombre

Su e-mail

 

¡ Chicas Jovencitas buscando sexo en tu ciudad !

 
Untitled Document
Videos de Sexo gratis en tu e-mail

Recibe 100% gratis en tu e-mail las novedades de Sexofree.org
Videos 100% gratis ,Fotos de sexo gratis ,Noticias de la pagina etc..
Somos mas de 70.000 apuntados ,apuntate ya!!


Alta | Baja

 
 

Relatos gays , Relatos de incesto , Relatos de transexuales , Relatos de amor ,Relatos de infidelidad , Relatos de zoofilia , Relatos de cybersexo , Relatos voyeur , Relatos de sado , intercambios , maduras , infidelidad , lesbico , confesiones etc..

 

 

ecoestadistica.com | Webmaster | Todos los derechos reservados | www.sexofree.org 2003| Sexo gratis